Las 4 ‘s’ de los productos ecológicos

Las personas que promovemos agricultura y consumo ecológico, estamos 100% convencidas en la conveniencia y ventajas de cambiar nuestro hábito de consumo hacia lo ecológico. Las razones objetivas pueden sintetizarse en cuatro palabras que inician con la letra “s” (más sabrosos, más sanos, más seguros y más solidarios).

¿Sabían que cada sábado lo primero en agotarse son los huevos y pollos ecológicos en la BioFeria de Miraflores y en el Mercado Saludable de La Molina?

Estos dos productos simbolizan lo incólume que se mantienen nuestros sentidos al identificar que huevos y pollos de crianza ecológica mantienen el real sabor. Quienes aún podemos percibir calidad en el sabor, reconocemos la incomparable diferencia del sabor de los huevos y pollos producidos respetando las leyes de la naturaleza y su etología. Es el Nuestras Cestas Ecológicasresultado esperado de haber utilizado alimentos sin fertilizantes sintéticos ni pesticidas, ni maíz/soya transgénica, como sucede con las gallinas ponedoras y los pollos de carne, que incluso, sus condiciones de crianza en total cautiverio y hacinamiento les genera estrés, provoca enfermedades y el círculo vicioso de recurrir a los antibióticos para evitarlas.

Al igual que huevos y pollos ecológicos, los demás productos tienen la preferencia de las/los consumidores porque son más sabrosos y fraganciosos.

Ligado a lo sabroso viene la segunda “s” de seguridad, pues cuando uno consume productos ecológicos podemos tener certeza que nuestras hijas e hijos consumirán hortalizas, frutas, menestras, granos, … libres de agroquímicos, como las fumigaciones con potentes insecticidas, fungicidas y herbicidas. Incluso, optar por productos no alimentarios, como las prendas de algodón ecológico nos brinda la seguridad de evitar el uso inadvertido de ropa de algodón transgénico, obtenido con el herbicida glifosato, que las pieles sensibles lo detectan manifestándose en alergias.

Finalmente, si se tratara de productos procesados, los alimentos ecológicos brindan seguridad al prohibirse el uso de aditivos como colorantes, saborizantes, preservantes e inclusive, insumos transgénicos. Por tanto, un procesado de tipo ecológico se procurará de insumos de procedencia ecológica y no utilizará colorantes como la tartrazina ni ‘saborizantes’ como el glutamato monosódico o el diacetil ni preservantes como el BHT o el benzoato.

En aras de brindar un consumo seguro a sus hijas/hijos, procúreles alimentos ecológicos libres de fertilizantes sintéticos, pesticidas, transgénicos, aditivos.

La tercera “s” se desprende a su vez de la anterior, ya que siendo los alimentos seguros, serán más sanos y nuestro organismo realmente se nutrirá con alimentos saludables de los que se extraerá toda la energía y la vitalidad suficiente para desempañarnos con entusiasmo en nuestras labores diarias.

Si los estudios demuestran que los elementos de los fertilizantes sintéticos, los plaguicidas, los herbicidas conducen hacia la alteración y degradación de nuestras funciones vitales ¿por qué seguirlos consumiendo? y peor aún ¿por qué promoverlos y abogar por ellos?

Ciertamente, qué triste y mezquino interés el motivarse a fomentar una agricultura para la muerte, la muerte de la naturaleza que incluye los recursos naturales y la humanidad.

Los alimentos DEBEN ser nuestra fuente diaria de fortaleza, movilidad, empuje, vivacidad, vigor y longevidad. Es necesario tomar consciencia que los males crónicos y las enfermedades NO son cuestión de azar o la mala fortuna; son totalmente consecuencia de malos hábitos.

Por ello, la cuarta “s” dedica su mirada a la solidaridad. Solidaridad por su respeto hacia el entorno y las personas que la componen, que procura y busca el bienestar colectivo y la construcción de una sociedad con calidad de vida y progreso. Una solidaridad que no se influye, ni admite, ni permite ni es indiferente a la roñería de quienes anteponen sus intereses particulares a la salud de las personas y la salud del planeta.

Solidaridad también con las/los pequeños productores y los sectores menos favorecidos, como las mujeres que atienden a sus familias y de paso se dan tiempo para soñar en mejores oportunidades. La totalidad de las/los productores ecológicos de las bioferias, ecoferias o mercados saludables, son pequeños y viene superando su situación de pobreza gracias al apoyo de consumidores avanzados, como los que acuden cada sábado a comprarles. Las ferias ecológicas locales se constituyen en espacios de oportunidad hacia mejor calidad de vida, tanto para consumidores como para productores.

Una quinta ‘s’ podría agregarse a las anteriores y está ligada a la promoción de la agrobiodiversidad local, pues los principios agroecológicos motivan la ‘soberanía’ de los productos nativos, y las costumbres y cultura general local.

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‘Los alimentos ecológicos son más nutritivos’

María Dolores Raigón es catedrática de la Escuela Técnica Superior Agronómica y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia, y lleva más de una década estudiando las diferencias nutricionales entre los alimentos ecológicos y los de producción convencional. Sus investigaciones cuentan con el apoyo de diversas instituciones públicas y de la Unió de Llauradors, y se realizan comparando las mismas variedades y en las mismas condiciones de terreno y clima, pero unas cultivadas de forma convencional y las otras siguiendo las pautas del agricultura ecológica. Su equipo de investigación ha analizado todo tipo de frutas y verduras de tierras valencianas, así como los huevos, la carne de conejo y el aceite de oliva. Todo para intentar determinar si los productos ecológicos, además de respetar el medio ambiente, tienen beneficios sobre la salud humana. Y la respuesta parece clara.

- ¿En qué se diferencian, nutricionalmente, los alimentos ecológicos de los que no lo son?
Las diferencias dependerán del tipo de alimento del que estemos hablando, porque cada alimento presenta una composición diferente. En el caso del aceite de oliva, por ejemplo, la diferencia se encuentra en los ácidos grasos que contiene, si hablamos de una lechuga, hay que fijarse en la composición vitamínica y mineral. Respecto a las frutas y verduras, de forma general, los resultados que hemos obtenido son que los provenientes de agricultura ecológica presentanmayor contenido en vitaminas, sobre todo de vitamina C, y también más contenido mineral(magnesio, calcio, potasio, fósforo). En el caso de los alimentos de origen animal, hemos encontrado que los huevos de producción ecológica tienen más contenido en proteínas y más un perfil lipídico, es decir, de composición de los ácidos grasos, mucho más equilibrado que los de producción convencional. Los resultados de la carne de conejo fueron muy sorprendentes: se trata de una carne muy valorada dietéticamente, porque presenta un alto contenido en proteínas y bajo contenido en grasa. Y la de crianza ecológica tiene más contenido proteico. Además, estos animales, por normativa, cuentan con más superficie y se pueden mover más, por lo que tienen menos grasa. En resumen, los alimentos ecológicos son más nutritivos.

- ¿Qué otra característica presentan las frutas y verduras de origen ecológico?
Hemos observado que estos productos presentan un menor contenido en agua, como consecuencia de la menor fertilización nitrogenada de fácil asimilación. En la producción ecológica se utilizan fertilizantes a base de sustancias orgánicas, lo que implica una fertilización que se va liberando lentamente en el suelo y que la planta puede absorber de manera más regular. En la agricultura convencional, cuando la planta tiene una gran cantidad de nitrógeno a su disposición, lo absorbe junto con el agua que va ligada a este nitrógeno. Es decir, la planta al final acaba con mayor contenido en agua, lo que repercute sobre el alimento.
De entrada, porque más contenido en agua significa menos contenido en materia seca, que es la que contiene los nutrientes. Y, además, afecta el sabor. Porque lo entendamos, es como tomar un café corto o un café largo: la intensidad de la misma cantidad de café disminuye cuanto más agua se añade. Lo mismo ocurre con las frutas y las verduras: a más agua, menos sabor.
Y la proporción de agua está también relacionada con el precio: si de un kilo de tomates un tercio corresponde a una mayor fracción de agua, a qué precio lo estamos pagando? Esto debería hacernos reflexionar sobre el precio real de la producción ecológica y como la medimos. Hasta ahora la productividad se mide por kilos por hectárea. En el momento en que valoramos las unidades vitamínicas o minerales por hectárea, estoy convencida de que la cosa cambiará, porquelos kilos muchas veces son resultado de inyectar nitrógeno y agua.
Finalmente, la mayor cantidad de agua influye también en la conservación, porque el agua es la vía de entrada de muchos patógenos responsables de los procesos de degradación y putrefacción de los alimentos. Cuanto mayor contenido en agua, menos días de poder conservarlos en buenas condiciones.

- ¿De qué dependen las diferencias de sabor?
Por un lado, de la cantidad de agua. Pero también influyen las variedades: no es lo mismo un tomate cherry que un valenciano. Y las variedades tradicionales aún mantienen sabores más intensos. Además, el sabor depende de una serie de sustancias que alcanzan su mayor concentración cuanto más cerca del punto óptimo de cosecha se recoja esta fruta o esta verdura. Si se recoge en verde, prematuramente, aún no se ha desarrollado todo el potencial del sabor.

- Si el momento de cosecha es tan importante, ¿hay diferencias entre la producción de origen local y la que viene de otros lugares?
De entrada, con los productos que han tenido que viajar largas distancias se pierde en gran parte el sentido ecológico, porque aumenta su huella de carbono. Los productos con una postcosecha muy corta, como un tomate o un pimiento, deben ser de un mercado de proximidad. Aunque, en realidad,el consumo de proximidad interesa para todo. El problema es que en estos momentos la producción de proximidad no ofrece toda la cesta de la compra en la que nos hemos acostumbrado. Por ejemplo, es imposible que comemos plátano recogido en el punto óptimo de maduración, porque tiene que venir desde lejos.

- ¿Qué otros factores influyen en la composición nutricional de los alimentos?
La mayoría de mis trabajos los he realizado sobre alimentos en fresco, cultivados en situaciones controladas, para garantizar la validez científica de los resultados. Porque en el caso de los alimentos elaborados puede haber muchas diferencias. Una variación de tan sólo un grado centígrado en el calentamiento de la fruta durante la elaboración de una mermelada, por ejemplo, puede cambiar significativamente su composición. Mis afirmaciones, por tanto, tienen validez respecto a los alimentos frescos.

- ¿Influye el hecho de cultivar en invernadero o en exterior y respetando las épocas más propicias para cada cultivo?
También hemos estudiado estos factores, y hemos visto que al aire libre hay determinados parámetros que incrementan de manera espectacular, porque las condiciones del cultivo al aire libre favorecen esta síntesis. Uno de ellos es la vitamina C, y otro es el contenido de sustancias antioxidantes, que aumentan de forma muy destacada en producción ecológica y en condiciones abiertas.
Por otra parte, en cultivo de invernadero aumentan los nitratos en las verduras de hoja como la lechuga, las espinacas y las acelgas, así como en las de raíz, como la patata, la cebolla, la zanahoria o la remolacha. Se trata de unas sustancias antinutritivas, y precisamente el pasado mes de julio el Ministerio de Sanidad emitió una recomendación para limitar el consumo de espinacas de niños y embarazadas por el alto contenido de nitratos detectado. Pero esto no es nuevo. Hace muchos años que yo he publicado estos resultados, hay concentraciones de nitratos muy preocupantes. Y los nitratos tienen un efecto potencialmente perjudicial para la salud, sobre todo en las personas con determinadas condiciones reductoras en el estómago, como los bebés o los ancianos. Aumentan cuando el cultivo tiene poca luz, como ocurre tanto en los invernaderos como en países con pocas horas de sol.
Por tanto, cuanto más al aire libre pueda desarrollarse un cultivo, mejor, porque sintetiza mejor las vitaminas y las sustancias antioxidantes, y concentra menor contenido de sustancias peligrosas como los nitratos.

- ¿Qué sustancias se detectan en los productos agrícolas convencionales que no aparecen en los ecológicos?
Además de la mayor concentración de nitratos, la principal diferencia es la presencia de residuos fitosanitarios, que están prohibidos en la agricultura ecológica. Afortunadamente, la Unión Europea ha ido reduciendo los límites de aplicación de estas sustancias. Afortunadamente! Porque ya eran muchos los casos en que se detectaban concentraciones altas, y vinculadas a determinadas enfermedades. Pero estas rebajas de las sustancias fitosanitarias no tienen más de cinco años, todavía hay concentraciones acumuladas que siguen siendo potencialmente peligrosas.
Y hay otro riesgo colateral, porque España, además de producir frutas y verduras, es también un lugar que comercializa con productos de otros países, sobre todo del norte de África o Latinoamérica, donde los límites de productos fitosanitarios, cuando las hay, son otros, más elevados que los marcados por Europa.

- Hipócrates ya prescribía “que el alimento sea tu medicina”. A partir de tus investigaciones, ¿cómo crees que deberíamos comer para cuidar la salud?
Lo que yo siempre recomiendo es que se coma sin paranoias. Si digerimos bien un alimento, y nos gusta, ¿por qué debemos cambiar? Es cierto que si hacemos una alimentación ecológica, aportaremos al organismo una fracción mineral y antioxidante mayor, y por tanto mucho más equilibrada. Pero lo más importante es ser coherente con tu propio organismo, sin olvidar nunca la necesidad de tomar cinco piezas al día de origen vegetal, un total de 400 o 500 gramos sumando frutas, verduras y cereales.

- Además de sus propios estudios, hay muchos otros que apuntan en la misma dirección.
Efectivamente, actualmente hay varias investigaciones que comparan las propiedades nutricionales de los alimentos ecológicos y los convencionales, desde estudios puntuales sobre un solo alimento a otros más amplios, como los del grupo FiBL en Suiza, que es el centro líder de investigación sobre agricultura biológica, o los trabajos del doctor Carlo Leifert de la Newcastle University, en Inglaterra.

- A pesar de esta cada vez hay una evidencia científica más grande de los beneficios nutricionales de la producción ecológica, últimamente se han publicado opiniones en contra, como la primera vinculación de la bacterial E. Coli con la agricultura ecológica o libros como ‘Los productos naturales ¡vaya timo!’ de J.M. Mulet, que niega que haya diferencias entre los productos ecológicos y los convencionales. ¿Qué opinión te merecen estas afirmaciones?
Respeto totalmente todas las opiniones, pero sólo tomo en consideración las que presentan validez científica, lo que falta en algunas publicaciones. En el caso del E. Coli, como ya quedó demostrado, fue una actuación precipitada, injustificada y sin criterios.
Lamentablemente, hay afirmaciones que tienen más repercusión en los medios de la que sería de esperar. Creo que desde algunas instituciones se deseaba el poder “echar por tierra” los aspectos beneficiosos de la agricultura ecológica, pero el control y la evidencia científica están demostrando que es un sistema de producción de alimentos seguros, nutritivos y respetuosos con el medio ambiente. Se vio muy claro en el caso de la crisis de los pepinos: el primer ataque fue a la producción ecológica, y luego se demostró que no había ninguna vinculación, sino todo lo contrario: la intensificación en la agricultura convencional y el abuso de los antibióticos en este sistema productivo están creando resistencias en las bacterias, con el alarmante resultado de las decenas de muertos en Alemania.

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Componentes tóxicos en los cosméticos

Por: Andrea Perez

El simple hecho de lavarse la cara o el pelo, maquillarse, cepillarse los dientes, aplicarse un desodorante o teñirse el pelo se puede convertir en un atentado contra la salud si no se Tóxicos en cosméticoseligen los productos adecuados. Y es que buena parte de la industria cosmética utiliza aún como ingredientes de sus geles, jabones, perfumes, champús, maquillajes, desodorantes, productos para bebés, dentífricos, espumas de afeitar, etc., sustancias tóxicas capaces de provocar un sinfín de trastornos más o menos graves, cáncer incluido.

Muchas causan alergias, problemas de pigmentación, irritación de la piel, trastornos hormonales y daños genéticos a futuros bebés entre otros. Además de ser agresivos para la piel, éstos agregados químicos pueden ser nocivos para la salud a largo plazo. Muchos de estos ingredientes son cancerígenos y son usados por la industria cosmética sólo porque resultan más económicos.
Este tipo de sustancias se encuentran sistemáticamente en los humanos, en la leche materna y en la sangre del cordón umbilical, lo que demuestra su amplia y descontrolada dispersión, según Greenpeace.

Tras lo expuesto el consejo es obvio: opta por productos naturales. Para que un cosmético pueda considerarse “natural” ha de estar compuesto en más del 90% por materias primas naturales de origen no animal y carecer de sustancias irritantes, tóxicas o peligrosas. Tienen además la ventaja de que las sustancias que se usan en su fabricación proceden mayormente de plantas por lo que en muchos casos fortalecen y mejoran también las funciones dérmicas.

Eso sí, no existe una cosmética 100% natural ya que la mayoría de los productos llevan algún conservante -aunque sea suave- para garantizar su durabilidad y un emulgente que permita mezclar y cuajar las sustancias obtenidas de las plantas y el agua. En todo caso, la cantidad de sustancias químicas o sintéticas que se añaden -como vemos, por pura necesidad- es menor de un 10% de la composición final del producto. Esto explica, entre otras cosas, su elevado precio, superior al de los productos que para los mismos fines ofrece la industria cosmética convencional. Claro que cuando está en juego la salud no debería haber ninguna duda a la hora de elegir.

Fuente: http://diarioecologia.com

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¿Por qué cambiarse a los Alimentos Ecológicos?

En una sociedad donde predomina el consumo de comida chatarra, resulta cuesta arriba cambiar sus hábitos alimenticios, sin embargo, es de suma importancia incorporar en la dieta diaria los productos ecológicos, si realmente se desea preservar el medio ambiente. Es por ello que en este trabajo especial publicamos 10 razones para ingerir “comida verde”.

Pero antes de explicar las 10 razones, primero lean su definición: Los productos ecológicos, que también son conocidos como biológicos, orgánicos o bio, son aquellos productos naturales obtenidos sin la utilización de productos químicos.

1. PORQUE SON SALUDABLES

Los productos ecológicos son más saludables ya que están libres de residuos tóxicos persistentes procedentes de pesticidas, antibióticos, fertilizantes sintéticos, aditivos y conservantes, muchos de ellos utilizados en la agricultura convencional para eliminar insectos o plagas y combatir enfermedades, y que a medio o largo plazo pueden dañar nuestro organismo.

2. PORQUE NO CONTIENEN ADITIVOS SINTÉTICOS

Los alimentos ecológicos no contienen aditivos de síntesis que pueden provocar problemas en la salud tales como insuficiencias cardíacas, osteoporosis, migrañas y hiperactividad. Cabe destacar que los productos biológicos, cultivados sin el uso de agroquímicos, respetando los ritmos naturales y sin aditivos, son equilibrados y muy ricos en nutrientes

3. PORQUE NO CONTIENEN PESTICIDAS

Centenares de pesticidas químicos son utilizados habitualmente en la agricultura convencional lo que provoca que restos de residuos de pesticidas aparezcan en los alimentos procedentes de esta agricultura que ingerimos diariamente. Diferentes estudios toxicológicos realizados demuestran la relación existente entre los pesticidas y ciertas patologías como el cáncer, las alergias y el asma.

4. PORQUE NO CONTIENEN ORGANISMOS GENÉTICAMENTE MODIFICADOS

En la agricultura ecológica no se autorizan los organismos genéticamente modificados (OGM). El cultivo de OGM puede tener consecuencias negativas para el medio ambiente y faltan investigaciones sobre las consecuencias a largo plazo del cultivo transgénico; actualmente no existen resultados científicos que demuestren que el cultivo de OGM y los alimentos transgénicos sean inofensivos para el medio ambiente y la salud humana, y se desconoce si la ingesta de plantas modificadas genéticamente supone un peligro directo para la salud, aunque hay indicios que muestran una influencia en el metabolismo.

5. PORQUE NO CONTIENEN ANTIBIÓTICOS

En la actualidad existe una preocupación sobre el creciente uso de antibióticos en la ganadería tradicional y los posibles efectos sobre la salud humana. Los estándares de control del reglamento europeo prohíben el uso de antibióticos en la ganadería ecológica, hecho que beneficia la salud de los consumidores. El tratamiento veterinario que se dispensa al ganado, salvo excepciones muy tipificadas, es en muchas ocasiones homeopático; esto significa que los animales se cuidan de forma preventiva, evitando la administración de antibióticos, tranquilizantes u hormonas.

6. PORQUE SON SOSTENIBLES CON EL MEDIO AMBIENTE

Respetar el medio ambiente es una de las máximas de los productos ecológicos; cuando consumimos alimentos de cultivo ecológico colaboramos en la conservación del medio ambiente y evitamos la contaminación de la tierra, el agua y el aire.

7. PORQUE TIENEN MÁXIMOS NIVELES DE CALIDAD

Los alimentos ecológicos provienen de la agricultura ecológica, que utiliza un sistema de producción de la máxima fiabilidad pues está sujeto a una trazabilidad desde el campo hasta la mesa mediante estrictas normas y reglamentos. Todos los agentes que intervienen en la cadena agroalimentaria están sujetos al control e inspección de las materias primas utilizadas, el proceso de elaboración, el envasado, el etiquetado, etc. mediante las empresas de control y certificación acreditadas.

8. PORQUE SON RESPETUOSOS CON EL BIENESTAR ANIMAL

El reglamento contempla medidas específicas para la ganadería ecológica en lo que respecta a la habitabilidad en las granjas con el objetivo de evitar el estrés de los animales y potenciar el crecimiento en semi libertad. Este tipo de ganadería permite que los animales crezcan a su ritmo natural y en unas condiciones de vida adecuadas. Los animales no son manipulados artificialmente o de manera intensiva para lograr una mayor producción, ya que, entre otros aspectos, no se practica la inseminación artificial ni se emplean hormonas.

9. PORQUE SON RESPETUOSOS CON LA NATURALEZA

La agricultura ecológica fertiliza la tierra y frena la desertificación; favorece la retención del agua y no contamina los acuíferos; fomenta la biodiversidad; mantiene los hábitats de los animales silvestres, permitiendo y favoreciendo la vida de numerosas especies; respeta los ciclos naturales de los cultivos, evitando la degradación y contaminación de los ecosistemas; favorece la biodiversidad y el equilibrio ecológico a través de diferentes prácticas: rotaciones, asociaciones, abonos verdes, setos, ganadería extensiva, etc.; potencia la fertilidad natural de los suelos y la capacidad productiva del sistema agrario; recicla los nutrientes incorporándolos de nuevo al suelo como compost o abonos orgánicos, y utiliza de forma óptima los recursos naturales.

10. PORQUE SON MÁS SABROSOS

Los productos ecológicos, al ser elaborados de forma más artesanal y cuidadosa, recuperan los gustos originales y tienen mejor sabor. Debido a que las plantas sólo son regeneradas y fertilizadas orgánicamente, éstas crecen más sanas y se desarrollan de mejor forma, conservando el auténtico aroma, color y sabor. Por ello, muchos consumidores prefieren alimentos ecológicos, ya que conservan el verdadero gusto de cada ingrediente y les permite recuperar el sabor tradicional de los alimentos. Además, los alimentos ecológicos se conservan mejor que los convencionales.

Fuente: Diario Ecología

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El ojo del huracán de la “pandemia” de gripe A

28/12/2009 / 10:11h
Miguel Jara
Especialista en investigación y análisis de temas de salud y ecología

Las cosas están sucediendo de una manera muy rápida con el asunto de la gripe A. Eso es bueno, corre la información gracias a internet como antes no hubiera corrido y lo que se ha presentado como la mayor campaña de marketing de la historia de la Humanidad está siendo desmontada a una velocidad de vértigo. Un especialista que ha investigado el fenómeno desde sus comienzos y ha publicado influyentes reportajes, F. William Engdahl, nos regala una información que a mí me parece de lo mejor que he leído, y ha sido casi todo, en lo referente a la gripe A. En concreto a cómo personajes concretos, que trabajan para instituciones “de prestigio” en el mundo científico y financiadas por la industria farmacéutica influyen en la Organización Mundial de la Salud (OMS) de manera directa y decisiva para que se promuevan “pandemias”. Como en el caso de la de la gripe A, pero no sólo esta.

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profesor Albert Osterhaus

Les destaco algunos párrafos del excelente y concluyente trabajo de Engdahl y al final de los mismos les incluyo los enlaces originales. ¡Cuántas veces me habrán preguntado estas semanas pasadas periodistas y no periodistas sobre el papel y la responsabilidad de la OMS en la creación de la “pandemia”! Cuánto sospechábamos de las relaciones furtivas de la OMS con los grandes laboratorios farmacéuticos pero no teníamos datos concretos. Pasen y lean:

Lo llaman «Dr. Flu» (Doctor Gripe). El profesor Albert Osterhaus es el principal consejero de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante la pandemia de gripe H1N1. Venía prediciendo desde hace años la inminencia de una pandemia global y lo que hoy sucede parece estar dándole la razón. Pero el escándalo que ha estallado en los Países Bajos y que está siendo tema de debate en el parlamento ha puesto de relieve los vínculos personales del profesor Osterhaus con los laboratorios que fabrican las vacunas que él mismo prescribe en sus recomendaciones a la OMS.

F. William Engdhal nos relata cómo un experto poco escrupuloso ha logrado manipular la opinión pública internacional, sobredimensionando el impacto de la gripe H1N1 y enriqueciendo así a los laboratorios que le pagan.

Albert Osterhaus no es un individuo cualquiera. Se trata de un científico que ha desempeñado un papel en todas las grandes olas de pánico que se han desatado debido a la aparición de virus, desde las misteriosas muertes imputadas al SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) en Hong Kong, donde la actual directora general de la OMS Margaret Chan promovió su carrera como responsable de la salud pública a nivel local. (…)

Posteriormente, cuando se dejó de hablar de los casos de SRAS, Osterhaus se dedicó a otra cosa y se dio a la tarea de dar envergadura mediática a los peligros de lo que él llamaba la gripe aviar H5N1. En 1997, ya había hecho sonar la alarma después de la muerte, en Hong Kong, de un niño de 3 años sobre el que Osterhaus sabía que había estado en contacto con pájaros. Osterhaus desarrolló su labor de cabildeo en los Países Bajos y a través de Europa afirmando que una nueva mutación letal de la gripe se había transmitido a los humanos y que había que tomar medidas drásticas. (…)

En abril de 2009 pareció que su búsqueda fructificaba cuando en La Gloria, un pueblecito del Estado mexicano de Veracruz, se diagnosticó un caso de un niño portador de la gripe por entonces llamada «porcina» o H1N1. Con un apresuramiento totalmente fuera de lugar, el aparato propagandístico de la Organización Mundial de la Salud arrancó a toda máquina con las declaraciones de su directora general, la Dra. Margaret Chan, sobre la posible amenaza de una pandemia mundial. (…)

Osterhaus no sólo ocupaba una posición estratégica para recomendar a la OMS que declarara la «urgencia pandémica» y para incitar al pánico sino que era además el presidente de una organización que se encuentra en la primera línea en lo tocante a ese tema. Se trata del Grupo Europeo de Trabajo Científico sobre la Gripe (ESWI, siglas correspondientes a European Scientific Working group on Influenza), que se define como un «grupo multidisciplinario de líderes de opinión sobre la gripe, cuyo objetivo es luchar contra las repercusiones de una epidemia o de una pandemia gripales». Como sus propios miembros lo explican, el ESWI es –bajo la dirección de Osterhaus– el eje central «entre la OMS en Ginebra, el Instituto Robert Koch en Berlín y la Universidad de Connecticut en Estados Unidos». Lo más significativo en cuanto al ESWI es que su trabajo está enteramente financiado por los mismos laboratorios farmacéuticos que ganan miles de millones gracias a la urgencia pandémica, mientras que los anuncios que hizo la OMS obligan a los gobiernos del mundo entero a comprar y almacenar vacunas. El ESWI recibe financiamiento proveniente de los fabricantes y distribuidores de vacunas contra el H1N1, como Baxter Vaccins, MedImmune, GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur y otros, entre los que se encuentran Novartis, que produce la vacuna, y el distribuidor del Tamiflu, Hofmann-La Roche.

Información original de Engdahl: WHO ‘Swine Flu Pope’ under investigation for gross conflict of interest

Reproducida en castellano por la Red Voltaire: OMS: acusan de corrupción al «papa de la gripe A»

Más info: El libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo (Península, 2009) explica con ejemplos reales como la campaña de marketing del miedo para impulsar la vacuna contra el virus del papiloma humano cómo se desarrollan estas campañas, cómo puede crearse una “pandemia”.

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Frutas y Verduras poderosas

Es increible cómo existen algunas frutas y verduras que se parecen enormemente a órganos de nuestro cuerpo y que a su vez son beneficiosas para estos. No dejes de ver el siguiente vídeo porque es de los que te dejan boquiabiertos.

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Cóctel de plaguicidas en los alimentos

Un estudio alemán alerta sobre las frutas y verduras de origen español

Pimientos, lechugas, tomates, manzanas… son algunos de los alimentos que forman parte de todas las cestas de la compra. Son sin duda los alimentos más sanos, pero, debido a los métodos de cultivo intensivos, llegan al plato contaminados con residuos de plaguicidas.

Expertos del Instituto de Investigación Química y Veterinaria de Stuttgart (Alemania), tras cinco años de investigación han concluido que, en Alemania, el 80% de la fruta y la verdura convencional está sobrecargada. Peor noticia es que los científicos de Stuttgart encontraron en los pimientos y uvas procedentes de España hasta 16 sustancias químicas diferentes. En tomates hallaron 15 tipos distintos y en fresas, 14.

Los valores máximos permitidos para los residuos de los más de 800 plaguicidas autorizados en Europa varían entre países. Por el momento, los centroeuropeos y nórdicos tienen que aceptar los productos que les llegan más contaminados de otros países (en general los países del sur utilizan más plaguicidas, entre otras razones por motivos climáticos) porque son legales en origen, pero algunas distribuidoras presionan para que en España, Italia, Grecia y Turquía se reduzca el uso de plaguicidas. Además es frecuente que las autoridades de control alemanas denuncien los productos españoles en cuanto superan los valores permitidos (por España).

Los consumidores españoles, según se desprende de todo esto, son seguramente de los más expuestos a los plaguicidas. Si se realizara en España un estudio similar al citado de Stuttgart probablemente daría como resultado cifras mucho más alarmantes.

La bioquímica Irene Witte, profesora de la Universidad de Oldenburg (Alemania), cree que cuando en una pieza de fruta se combinan varios plaguicidas a la vez pueden ocurrir fenómenos imprevistos aún poco conocidos. Witte lleva 20 años investigando el efecto de los plaguicidas sobre las células y ha descubierto que los ingredientes liposolubles de unos abren las paredes celulares para los hidrosolubles de otros, de modo que en los plasmas celulares tienen lugar reacciones en cascada y desconocidas. Por tanto, los efectos sobre la salud humana tampoco se conocen bien.

La Organización Mundial de la Salud cataloga una serie de plaguicidas como posibles causantes de cáncer. Se ha demostrado además que muchos dañan el sistema nervioso central, que pueden alterar la información genética y que pueden actuar en el organismo humano como si fueran hormonas. Dado el «efecto cóctel», todas las alteraciones pueden combinarse y potenciarse en los cuerpos de las víctimas.

El efecto hormonal es el que más se está estudiando, pero los hallazgos realizados hasta el momento no han obligado a introducir cambios significativos en las legislaciones. Greenpeace ha constatado en un informe reciente que es difícil demostrar científicamente la relación entre enfermedades y residuos de plaguicidas por debajo de los límites permitidos. Pero que no se haya podido demostrar el vínculo de causa efecto con los métodos epidemiológicos actuales no significa que no exista.

¿Quién corre más riesgo?

La manipulación incorrecta de los plaguicidas es la principal razón de que en los alimentos que llegan hasta los hogares se encuentren tales cantidades de residuos. Los que más peligro corren son los trabajadores del campo, especialmente los que trabajan en viveros donde están expuestos directamente a las sustancias. Si las aplicaciones en el campo se hicieran correctamente, buena parte de los plaguicidas se eliminarían a lo largo del proceso de maduración.

Esto es en teoría, pero en la realidad ocurre que se utilizan cantidades superiores a las recomendadas y, sobre todo, se cosecha antes de lo debido. Buena parte de la culpa es de los distribuidores, que desean abastecer los mercados con todo tipo de hortalizas durante todo el año. La producción fuera de temporada se hace en invernaderos o en lugares lejanos y lógicamente requiere una aplicación intensiva de plaguicidas. Además los agricultores no quieren arriesgarse a perder unas cosechas que tienen vendidas por anticipado y se curan en salud con dosis extra.

Asimismo influye a menudo el factor clima: las frutas no siempre maduran de acuerdo con los plazos estipulados en los contratos. Si se retrasan porque han faltado días de sol o paciencia, se cosechan por anticipado y no se deja tiempo suficiente para que se eliminen los tóxicos.

Consejos para el consumidor

1.- Lo más recomendable es elegir productos ecologicos, que están prácticamente libres de plaguicidas (a veces se encuentran cantidades insignificantes debido a que se han utilizado cajas, contenedores o medios de transporte usados antes con cultivos convencionales).

Conviene especialmente que sean ecológicas las variedades «cóctel» (pimientos, tomates, uvas, fresas…) y, en general, las frutas con pepitas o hueso, como las nectarinas, los melocotones, las manzanas o las peras. Las hortalizas más contaminadas son las espinacas, el apio, las patatas y los pimientos. Los vegetales ecológicos también son la elección más recomendable para mujeres embarazadas, lactantes y niños, pues es necesario proteger los sistemas nervioso, endocrino e inmunitario durante su etapa de formación, cuando son más vulnerables.

2.- Si se opta por los productos de cultivo intensivo, hay que elegir frutas y verduras de temporada. Son los que suelen estar más limpios, especialmente el brécol, los guisantes, el aguacate, las piñas y los mangos.

3.- Antes de comer, lavar bien. Parte de los plaguicidas se acumulan sobre la piel del alimento, que también puede estar recubierta de ceras que mejoran su aspecto (les confieren brillo).Es eficaz lavar con un cepillo especial. En el caso de las hortalizas de piel fina, conviene pelarlas. En cualquier caso, siempre quedará una proporción de plaguicidas sistémicos que han llegado hasta la pulpa.

4.- En las verduras de hojas grandes, conviene eliminar las hojas exteriores. No sólo acumulan plaguicidas, también recogen los metales pesados transportando por el aire, como el cadmio y el plomo.

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Los tomates ecológicos son más sanos que los cultivados de forma tradicional

Los tomates ecológicos son más beneficiosos para la salud que los cultivados de manera tradicional debido al nivel de antioxidantes que se encuentran en los primeros, según un estudio comparativo publicado por el Journal of Agricultural and Food Chemistry.


El análisis, dirigido por la química-alimenticia de la Universidad de California Alyson Mitchell y recogido hoy por la prensa, se basa en una comparativa realizada entre ambos tipos de tomates a lo largo de diez años.

Según el estudio, los niveles de los flavonoides quercetina y kaempferol fueron entre un 79 y un 97 por ciento superiores en los tomates ecológicos en comparación con los cultivados de forma tradicional.

Estos tipos de flavonoides son unos antioxidantes conocidos por contribuir a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la demencia y algunos tipos de cáncer, recordó el análisis.

Las diferencias en la calidad del abono, los tipos de riego y el manejo del producto cosechado han hecho difícil las comparaciones directas entre ambos tipos de tomates en el pasado, según Mitchell.

Otros estudios de este género llevados a cabo previamente con el trigo y las zanahorias no mostraban diferencias entre los productos ecologicos y los tradicionales.

En este estudio, sin embargo, los investigadores han usado los datos de un proyecto a largo plazo en el que se emplearon técnicas agrícolas estandarizadas.

En opinión de Mitchell, los hallazgos se basan en la disponibilidad de nitrógeno.

Los flavonoides son producidos como un mecanismo de defensa que puede estar provocado por una deficiencia en los nutrientes.

El nitrógeno inorgánico en el abono tradicional resulta de muy fácil acceso para las plantas, por lo que el equipo de investigadores considera que los flavonoides se producen por el exceso de fertilización.

Fuente: http://actualidad.terra.es/ciencia/

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Alimentos para el placer

Mucho se ha escrito sobre los alimentos afrodisíacos, entendidos como aquellos que potencian el deseo sexual.

Como bien es sabido, no es cierto que existan productos mágicos que provoquen reacciones instantáneas en personas que no tienen predisposición a mantener relaciones sexuales, pero sí tenemos al alcance de la mano alimentos que, por lo menos, dan energía.
La clave reside en consumir un 75% de carbohidratos, vegetales, frutas y legumbres… como los deportistas.

Los alimentos que aumentan la energía y, por tanto, benefician al deseo sexual son:

Aguacate.

Su contenido nutricional es elevado, es rico en vitaminas A y E, así como en aceites naturales, proteínas, hidratos de carbono y minerales que resultan esenciales para la generación de hormonas sexuales.

Avena.

Restituye la energía perdida por desgaste físico, particularmente quienes viven estrés constante. Resulta especialmente indicado para la sexualidad porque fomenta el aumento de testosterona en la sangre, en otras palabras, incrementa el deseo sexual.

Canela.

Bien se sabe que mejora toda clase de problemas relacionados con el frío porque entre otras cualidades, eleva la temperatura corporal. Asimismo, fortalece al sistema nervioso y aleja fatiga y depresión, razón por la cual también reduce tensión y ansiedad, que en muchas ocasiones resultan un obstáculo para una buena relación íntima.

Miel.

Poderoso nutriente natural que proporciona energía y vitalidad en general, pero además contiene boro en abundancia, mineral que ayuda a aumentar los niveles de testosterona, hormona directamente relacionada con deseo y capacidad de tener orgasmos.

Nuez.

Mejora la circulación y la funcionalidad del cerebro por su alto contenido en ácidos omega 3, fósforo y magnesio. Colabora en la producción de glóbulos rojos, además de mejorar la depresión, el estrés y la fatiga. Consumir entre 6 y 12 nueces diarias es tan positivo para la salud como para el sexo.

Complejo B.

Mantiene en niveles regulares la producción de hormonas sexuales. Se consume a través germen y harina integral de trigo, melocotón, maíz, pimiento rojo, verduras de hoja verde, melón, mango, leche, queso y huevo, entre otros alimentos.

Minerales.

Tanto el fósforo, el calcio como el magnesio incrementan el deseo sexual. Están presentes en bacalao, atún, pollo, huevo y yogur.

Vitamina E.

Tiene efectos bastante notables en la vida sexual porque incrementa la producción hormonal. La incluyen aceites vegetales, semillas, frutos secos, cereales, huevos, lechuga y brócoli.

Por el contrario, los alimentos y sustancias contrarias a la vida sexual son:

Tábaco.

Es el enemigo público número uno de nuestra salud y también del sexo, debido a que obstruye la circulación de la sangre en nuestras venas pueda causar muchas enfermedades y también problemas de erección en el hombre. Quien fume necesita 15 veces más vitamina C que cualquier persona que no fume, ya que la nicotina la destruye.

Alcohol y café.

Pueden irritar la próstata en los hombres, como también el azúcar y la sal consumidas en exceso.

Alimentos industriales.

El consumo masivo de alimentos industriales y la llamada comida basura no sólo perjudican la salud sino que no nos aportan la energía vital necesaria para vivir y gozar positivamente del sexo.

Por otra parte, todos los alimentos que elevan la presión o tensión sanguínea también son perjudiciales para la sexualidad, como el exceso de grasas animales

Fuente: www.alimentacion-sana.com.ar

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La tortilla de papa o patata, ¿una “bomba” de calorías?

La tortilla de papa o patata se puede considerar junto con la paella, el gazpacho y otras preparaciones tradicionales, uno de los platos más representativos de nuestra gastronomía.

Sin embargo, conviene consumirla con moderación, ya que la cantidad de calorías que contiene es notable, sobretodo si las patatas se preparan fritas.

¿Cuántas calorías contiene una ración?

Para calcular de forma aproximada el número de calorías que contiene una tortilla de papa, en primer lugar hay que saber la cantidad que se va a emplear de cada ingrediente y el modo en que van a ser cocinados.

Para elaborar una tortilla de papa para 2 personas se suelen utilizar unos 200 gramos de patata y 3 huevos. Esta cantidad de patatas crudas aporta en torno a 160 calorías, mientras que los huevos, suponiendo que sean de tamaño mediano (60 gramos la unidad), suministran unas 270 calorías.

Si se suman las calorías procedentes tanto de las patatas como de los huevos, se obtiene un total de unas 430 calorías. No obstante, aún queda por sumar las calorías del aceite que se necesita para freír las patatas y cocinar la tortilla, lo que hace que su aporte aumente notablemente. Considerando la ración por persona de 200 gramos de tortilla, su aporte energético promedio es de unas 320 calorías; cantidad que supone en torno a un 16% de las necesidades diarias de un adulto de unos 70 kilos de peso y que lleva a cabo una actividad física moderada.

¿Papas o patatas fritas o cocidas?

A la hora de preparar una tortilla de patata es importante considerar si las patatas se van a preparar fritas o cocidas, ya que el contenido graso y calórico de la tortilla va a variar considerablemente, así como su digestibilidad.

Si las papas se hierven o se cuecen por ejemplo en el microondas, la tortilla queda menos grasienta y calórica en relación a aquella que se prepara con las patatas fritas. Este método de elaboración de la tortilla la hace adecuada para personas sanas de todas las edades, pero en especial para quienes tienen el estómago delicado o digestiones pesadas; es decir, para aquellos que de otro modo no la consumirían por evitar posibles molestias digestivas.

Lo cierto es que hay personas que no la toleran ya que su consumo les produce acidez y malestar, bien porque sufren de alteraciones digestivas tal y como se ha mencionado, o bien porque la elaboran con demasiado aceite. Además es frecuente que las tortillas que se consumen fuera de casa sienten peor. Esto suele ser debido a que en ocasiones se usan aceites de poca calidad o porque los aceites han sido sobrecalentados o reutilizados en exceso.

Tortillas de papa con más verduras

Otro buen modo de disminuir el número de calorías de la tortilla de papa es sustituir parte de la patata por diferentes verduras como pimiento, cebolla, ajos frescos, espinacas, zanahoria, calabacín…

De esta forma además de disminuir el contenido calórico de la tortilla se aumenta la cantidad de vitaminas, minerales, fibra y de sustancias con acción antioxidante presentes en todos estos vegetales.

Fuente: www.alimentación-sana.com.ar

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