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José A. Díaz
Estimado amigo, acabo de recibir el pedido que le solicité, el 484 y quiero felicitaros por varias cosas, primero por la gran rapidez en servirlo, segundo por la frescura de los productos y lo ordenados que vienen en sus cajas [...]
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| Blog sobre Alimentos Ecológicos |
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Hablamos sobre alimentos ecologicos y cómo conseguirlos a buen precio.
¿Porqué son tan caros? ¿Son imprescindibles? ¿De verdad son tan sanos como dicen?
¿Y porqué comer alimentos ecológicos?
30 septiembre, 2005
Irradiación de alimentos
La irradiación de alimentos consiste en someterlos a grandes dosis de radioactividad. Y usted dirá, ¿pero qué dice hombre, radioactividad? Pues sí, radioactividad. Pero no se preocupe, esto está controlado, usted cómaselo que no pasa nada. Estas radiaciones sólo son para matar los bichitos y parásitos de la fruta. Y yo digo, pero vamos a ver, si nunca se ha irradiado nada, o por lo menos yo no recuerdo a mi abuelo irradiando lo que recogía en su huerto. Pero claro, es que si la irradiamos y neutralizamos todos los parásitos de la fruta, esta durará más, y así podrá cruzar medio mundo para llegar al lugar donde la pagan más cara. Qué más da si con esto de la irradiación se pierdan gran cantidad de los nutrientes que lleva esa fruta. Lo importante es siempre lo mismo, dinero, dinero, dinero. Y nos dirán, oye que mi mercancía ha pasado todos los controles de sanidad. Ja, ja, ja, los controles.
Los alimentos ecológicos no pueden irradiarse por ley.
¿Se ha preguntado alguna vez porqué hay gente dispuesta a gastar más dinero en alimentos ecológicos, aunque algunas veces tengan una apariencia peor que los convencionales? Según los estudios realizados, los consumidores ecológicos prefieren estos alimentos en primer lugar porque son personas que se preocupan por su salud. En segundo lugar, porque la cantidad de nutrientes que aporta es mucho mayor.
Pero más importante que lo que contiene estos alimentos, quizás sea precisamente lo contrario, lo que no contienen. En agricultura ecológica no están permitidos por ley, pesticidas, insecticidas ni fertilizantes químicos de síntesis, y por supuesto nada de semillas transgénicas.
En EEUU se prohibió el uso de varios pesticidas, como el DDT, porque se descubrieron muchos casos de cáncer entre los granjeros que los aplicaban a sus cosechas. Lo paradójico es que este pesticida que se fabrica en EEUU, se exporta a otros países en los que sí está permitido, se usa en sus cosechas y luego exportan los alimentos obtenidos de nuevo a EEUU. Qué fácil es saltarse las leyes… CopyLeft: Puede reproducir este artículo citando al autor y enlazando con www.cestaverde.com
Porqué me pasé a los alimentos ecológicos
08 septiembre, 2005
Siempre me habían llamado la atención los vegetarianos porque no entendía cual era la causa que les hacía dejar de comer carne. ¡Con lo rico que está un buen filete de solomillo con su buena salsa y su guarnición! De hecho aun no logro entenderlo del todo, pero lo que sí he comprendido es su preocupación por saber lo que comen. Yo creo que nunca renunciaré a la carne, a no ser por prohibición expresa del médico claro, pero lo que sí que creo necesario es reducir su consumo semanal, o al menos controlarlo.
Yo pienso que el placer de comer es de los pocos o quizás el único que te puedes permitir tres veces al día, y disfrutar con cada comida, saborearla es algo que a mí me encanta. El ser vegetariano tampoco significa renunciar a estos placeres. Tengo que confesar que cada día aprecio más un buen pisto con mucha verdura, o unas alubias rehogadas con mucho ajito, o unas coliflores. Eso sí un par de días a la semana no perdono un buen filete, por descontado.
Me pasé a los alimentos ecológicos, bueno aun estoy en conversión, porque un día me topé con ellos por la web, los probé y me encantaron. Sé que es muy difícil diferenciar el sabor de un alimento ecológico de otro que no lo es, pero yo creo que independientemente de que sepan mejor, el simple hecho de saber que lo que estás comiendo es lo más seguro y sano del mercado ya hace que sepa mejor y que te produzca otro tipo de satisfacción. Digo que estoy en fase de conversión porque no todo lo que como es ecológico, evidentemente, sino porque intento comer ecológico todo lo que puedo y mi bolsillo me deja, claro. Es que oiga, los precios de lo ecológico están por las nubes. Intento buscar en asociaciones de mi ciudad, y tiendas por internet, pero la verdad es que consumir alimentos ecológicos hoy en día es casi una odisea.
Todos sabemos que en una economía capitalista como la nuestra, el objetivo principal de cada empresa es el máximo beneficio. Es decir, el agricultor que cultiva, el mayorista que recoge la mercancía, el tendero e incluso el consumidor, sólo quieren el máximo beneficio para sí mismos. Una forma de tener más beneficios es ahorrar costes, pero, si el mayorista, el tendero o el consumidor los ahorran como quieran me da igual. Lo que me preocupa es cómo los ahorra el agricultor. Si los ahorra aumentando la dosis de fertilizantes y pesticidas en sus cosechas, o comprando semillas transgénicas, aquí tenemos un problema ¿no?
Pues sí, hay un problema y esto sale a la prensa cada semana con numerosos escándalos alimentarios, que si vacas locas, lengua azul, gripe aviar, etc. ¿Qué podemos hacer? Yo me he pasado a los alimentos ecológicos, o al menos a consumir todo lo que puedo. Ya sé que los agricultores ecológicos también quieren maximizar sus beneficios, pero ellos lo hacen bajo unos estrictos controles sanitarios que son los que marcan los principios de la Agricultura y Ganadería ecológicas.
Poco a poco en mi casa, mi mujer, mis dos hijos y yo, vamos comiendo más ecológico. Además no se trata sólo de comer ecológico, sino de comer mejor, más variado, con más fruta y verdura y menos comida preparada. De nada sirve ir todos los días al gimnasio o practicar mucho deporte si luego no nos preocupamos de lo que comemos.
¡Dediquemos un poco de tiempo a la alimentación de nuestro cuerpo! CopyLeft: Puede reproducir este artículo citando al autor y enlazando con www.cestaverde.com
Ecológico, fresco y local, en este orden
06 septiembre, 2005
Dietas, combinaciones de alimentos, complementos alimenticios... Adentrarse en el mundillo de lo "natural" puede resultar bastante confuso para una "recién llegada". De pronto, hasta hacerse un bocadillo parece una ecuación matemática... ¿Puede ser tan complicado, simplemente, alimentarse? La respuesta es NO. No tiene por qué serlo. En dietética y salud natural, como en tantos otros aspectos de la vida, también se corre el riesgo de "perder de vista el bosque por ver el árbol". En este artículo te mostraremos cómo no perderlo de vista.
Lo ecológico: la forma en que nuestros bisabuelos lo hacían.
Hace 50 años no habríamos acuñado la palabra "ecológico". No habría hecho falta: todo se producía o cultivaba de esa forma. El progreso y la productividad nos han llevado a tener que desarrollar dos conceptos: lo ecológico y lo no-ecológico. No ecológico es lo que comen la mayor parte de las personas en el mundo occidental y proceden de métodos agrícolo-ganaderos e industriales "convencionales". Es el resultado de una producción intensiva que como tal, necesita echar mano de cualquier recurso para asegurar el resultado esperado. Sustancias como antibióticos, hormonas, transgénicos, herbicidas, plaguicidas, fertilizantes químicos son de uso habitual en los métodos convencionales. Muchos ven en el uso de estas sustancias, una de las causas de que los occidentales enfermemos cada vez más y cada vez más jóvenes.
Por esas paradojas de la historia humana, el método "convencional" se ha vuelto tan habitual que hace falta que existan artículos como éste que expliquen como si se tratara de una nueva moda, el método ecológico, que ha sido durante siglos la forma natural de hacer las cosas... Más paradójico aún resulta que cada día mas personas empiezan a optar por lo ecológico, simplemente porque de ese modo tienen una garantía de saber lo que comen -o lo que NO comen: hormonas, antibióticos, transgénicos, vacas locas, fiebres porcinas... y un largo etcétera-.
Usar productos ecológicos en tu alimentación es el primer paso hacia una mayor salud. Por la forma en que son obtenidos, te garantizan una mayor cantidad de nutrientes de calidad y una ausencia de sustancias nocivas para tu salud. Así que el primer factor de la fórmula básica de salud es:
Procura que tus alimentos sean ecológicos.
"Fresco". O sea, no procesado, no manipulado, no conservado.
Comer un producto fuera de su época normal de producción natural, implica utilizar métodos (y sustancias) para conservarlo, o bien métodos para producirlo fuera de época. O bien, y aún peor, traerlo de otro sitio donde sí sea época de producción natural, en cuyo caso, habrá que añadir a la lista de "no deseados" las sustancias y métodos que se utilicen para transportarlos y conservarlos sin que se echen a perder hasta que lo compres. Veámoslo más detenidamente.
- Métodos y sustancias para conservar un producto: lee la etiqueta de cualquier envase de conserva. Lo razonable sería que además del producto básico hubiera agua, sal (o azúcar), o aceite en determinados casos (ej. Atún). Lo habitual es que la lista sea bastante más extensa y contenga sustancias distintas (o además) de las mencionadas, varias de las cuales son motivo de controversia respecto de su naturaleza tóxica. En última instancia se persigue una mayor conservación, pero la regla en alimentación sana es simple: cuanto más fresco es un producto, más nutritivo y apto para el consumo es. Por el contrario, cuanto más tiempo transcurre desde su producción, menos nutrientes tiene.
- Métodos y sustancias para producirlo fuera de época: hablamos de invernaderos. Por lo tanto hablamos de montones de fertilizantes, funguicidas y plaguicidas, típicos del cultivo en invernadero. Puedes verificarlo tú misma: intenta cultivar tomates en invierno y verás todo lo que necesitas "recrear artificialmente" para poder obtenerlos. Los cultivos de invernadero utilizan más fitoquímicos que los alimentos no ecológicos producidos al aire libre. Y éstas sustancias pasan a tu organismo junto con el producto que comes.
- Productos traídos de otras regiones: ¿qué añadir? ¿cómo se te ocurre que se puede conservar una fruta que se cosechó hace meses? Para empezar, deben cosecharse antes de su maduración o no llegarían a su destino comercial. Te puedo asegurar que una manzana cultivada en una huerta y conservada de forma natural, al cabo de cuatro o cinco meses no tiene el aspecto de las manzanas brillantes y lustrosas que encuentras en las tiendas. Así que... saca tus propias conclusiones.
Así que el segundo factor de tu fórmula básica de salud será... Procura que tus alimentos sean frescos y si utilizas una conserva, procura que sea natural. Local, de temporada y sin cámara Tener acceso a una gama inmensa de productos durante la mayor parte del año ha modificado seriamente los hábitos alimenticios de la mayoría de los urbanitas. Basta mirar la carta de ensaladas de cualquier restaurante para darse cuenta de que las estaciones no parecen tener mayor influencia en los platos disponibles. Sin embargo desde un punto de vista alimenticio, se trata de una cuestión muy importante. Los alimentos son nuestra forma de obtener materia prima para fabricar las sustancias que nuestro organismo necesita para mantenernos "en funcionamiento". Y nuestras necesidades no son iguales en invierno que en verano. Hay cosas que nos parecen más obvias como que un plato de judías pintas es muy "pesado" para un día caluroso. Así que lo normal es que no las tomemos en verano. Pero con otros alimentos no nos resulta tan obvio. En Occidente pensamos más en términos de lo que los alimentos "contienen" (vitaminas, minerales, etc.) o de sus calorías, que en la forma en que actúan en nuestro organismo. Los chinos, además tienen en cuenta la naturaleza de un alimento. La naturaleza hace referencia a su cualidad de enfriar o calentar nuestro organismo, o tener una acción neutra sobre él (ni calentar ni enfriar). Volviendo al ejemplo anterior, las judías tienen naturaleza caliente (calientan nuestro organismo) y no las tomamos en verano. Es correcto. Sin embargo, sí tomamos tomates o sandías en invierno, y ambos alimentos tienen una naturaleza fría (enfrían nuestro organismo). Esto no significa que sea adecuado comer sólo alimentos fríos en verano y calientes en invierno. Pero sí significa que debemos procurar que nuestra dieta en su conjunto aporte calor cuando hace frío y frescor cuando hace calor. Conocer lo que la naturaleza te brinda en cada estación en tu región puede serte de gran ayuda y muy revelador. Fíjate. La mayoría de las frutas tienen naturaleza fresca, fría y muy fría y se forman con temperaturas altas. ¿Cuántas frutas conoces que se cosechen en invierno? Las hortalizas que pueden cultivarse en invierno al aire libre son muy pocas y en su mayoría tienen naturaleza caliente: ajo, cebolla, repollo. Protegiendo los cultivos con un plástico o vidrio, se cultivan algunas (muy) pocas más: alguna variedad de lechuga, espinaca y zanahorias... Así que si compras productos de temporada de tu región, estarás aplicando el criterio más natural sin esfuerzo. Al ser de tu región no será necesario someter a los productos a procesos que permitan su transporte y su almacenamiento. Si esto no es posible, procura abastecerte de productos de temporada de una región lo más cercana a ti posible. Así que el tercer factor de tu fórmula básica de salud es... Procura que los alimentos frescos de tu dieta sean locales y de temporada. El orden de los factores... En este caso, sí que altera el producto. Lo ideal es que tus alimentos cumplan las tres condiciones: ser ecológicos, ser frescos y ser locales. El orden es importante porque: - Si es ecológico, eliminará el riesgo de tener sustancias nocivas en tu dieta. Así que lo primero será asegurar esta condición.
- Si además es fresco, te aseguras nutrientes de calidad y en cantidad. Si se trata de una conserva biológica habrás eliminado el riesgo de conservantes, (anti) aglutinantes y aditivos químicos.
- Si además de ecológico y fresco, es local conseguirás que tu alimentación se ajuste a lo que naturalmente se come en tu región cada temporada y ésto te aportará en condiciones normales lo que tu organismo necesita.
Es una regla sencilla y cuando la apliques verás ir desapareciendo como por arte de magia muchos trastornos físicos -kilos de más, incluidos- y te sentirás más vital y más saludable. (¡porque lo estarás!). Así que si no quieres perderte en el bosque de la salud natural, lo mejor es empezar por el principio. Recuerda la fórmula. Es fácil: Ecológico, fresco y local, en este orden.
Escrito por Mónica P. Vázquez de www.mujeresholisticas.com
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